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¿Cómo manejar las críticas?

Posted on: agosto 18, 2011

Me molestan tanto las críticas! Realmente me enfurecen! Al punto de dejar de hablar con la persona que me critica, me pone tan nerviosa que me critiquen constantemente y muchas veces sin razón, o de forma equivocada. Me molesta mucho. Pido a Dios que me ayude, que me dé mansedumbre y prudencia.

He encontrado interesante información sobre qué son las críticas y cómo manejarlas, desde un punto de vista de liderazgo en la Iglesia:

 

LAS CRITICAS

Algunas personas se derrumban bajo el peso de las críticas; otras se ponen a la defensiva, y otras más reaccionan de manera violenta.
Todas esas actitudes son modos incorrectos de reaccionar ante la crítica, según declara el psicólogo Hebert Hoffman… Pero usted puede manejar correctamente las críticas si tiene un poco de paciencia y sigue lo mejor posible estos sencillos pasos:
‘Una respuesta inadecuada a la crítica puede destruir la amistad, dañar a un matrimonio o destruir una carrera profesional’, asevera el Dr Hoffman.
Así que antes de abrir la boca para contestar la agresión a una crítica hecha de mala fe, tome en cuenta las siguientes normas de conducta para que enfrente con éxito la corrosiva y terriblemente destructiva crítica:

– Piense que las críticas que le lanzan, en realidad son cumplidos disfrazados.
‘Cuando alguien le haga una crítica injusta, considere que lo que en realidad quiere su atacante es darse importancia’, indica Hoffman. ‘Esto significa que usted está destacando en su campo y que la crítica, más que nada, es un cumplido disfrazado’.

– Prepárese contra la crítica elaborando mentalmente una respuesta fría.
‘Una respuesta violenta generalmente es contraproducente’, añade el psicólogo. ‘Por ejemplo, si se siente demasiado enfurecido (o enfurecida), es mejor que en ese momento no discuta. Una respuesta fría siempre da mejores resultados.
‘Prepare su respuesta con suficiente tiempo. Por ejemplo, diga algo como: ‘Siento que lo veas de ese modo’, o ‘Gracias, te agradezco el comentario. Lo tendré en cuenta’. Estas respuestas están diseñadas para controlar la situación’.

– Analice honradamente la verdad de la crítica y acepte su responsabilidad.
Hasta la crítica más hostil tiene su grado de verdad. Por otro lado, no debe ignorar la posibilidad de beneficiarse con lo que dicen. Desarme a su oponente preguntándole cómo puede hacerlo mejor’.

Autocritíquese antes de que lo hagan otros y con honestidad vea esos defectos que otros le criticarán para que sin demora modifique su conducta.


LA PERSONA QUE TE CRITICA CONSTANTEMENTE

Puede suceder que solamente se queje. A menudo, sus palabras distan mucho de lo que quiere expresar. El significado real de su comentario crítico puede ser que está tan infeliz con su vida que se niego a ver algo positivo en cualquier cosa, o que necesita desesperadamente que se le preste atención y no conoce ningún otro modo de lograrlo. También podría significar que se siente impotente en cualquier otra área de su vida, y éste es el único lugar y el único modo en que puede ejercer alguna apariencia de control.
Tal vez simplemente necesite amor, no una respuesta a la crítica. Si un líder responde a sus quejas, sólo alentará más crítica.

CLASIFICACIÓN DE LAS CRÍTICAS

Anticípese a lo que alguien pueda decir Mateo 5.43–48; Romanos 15.5, 6
Las críticas vienen en muchos tamaños y medidas. Algunas son abiertas y otras encubiertas.

1. Gente que rechaza la autoridad. Estos críticos no respetan ninguna autoridad, excepto la suya propia.
Cuando eran niños se rebelaban contra sus padres, en el trabajo contra sus empleadores, y ya adultos contra cualquier líder de cualquier grupo al que se unan. Ellos defienden la postura de que toda autoridad debe ser cuestionada.

2. Gente con cualidades naturales de liderazgo que no forman parte de la mayoría. Como resultado de esto, se transforman en líderes de la minoría y sienten que deben estar en oposición para cumplir bien su función. Cuanto más capaces son, más difícil es para el líder trabajar con ellos.

3. Gente que critica para demostrar sus conocimientos. Aquellos que se consideran buenos en determinada área dirán que otros no lo son tanto. Por ejemplo, un excelente sastre va a criticar permanentemente la forma en que se visten los demás.

4. «Aulladores naturales». La mayoría de las instituciones tienen gente que se comporta como un sabueso sentado sobre un pequeño cactus: prefieren aullar a moverse. Cada idea nueva se convierte en una excelente ocasión para armar escándalo.

5. Gente que utiliza la crítica para exorcizar conflictos internos. Un amigo dice de estos críticos: «Son como una bomba lista para explotar en cualquier momento.» Su crítica es permanente y petulante, más personal que organizacional; no está fundada en la doctrina sino en el ego. He encontrado que puedo utilizar esa clase de crítica para identificar a aquellos que están lastimados. Una persona insatisfecha consigo misma a menudo transfiere la insatisfacción a otros. En este caso, la crítica puede ser una invitación a encontrarse con alguien que sufre una necesidad profunda.

6. Críticos sinceros, honestos, interesados. Algunas personas se sienten responsables por el buen funcionamiento de la institución. Por lo tanto, cuando emiten una crítica debo tratarlas con respeto, atención y cortesía. No son mis enemigos, sino mis amigos. Los buenos críticos son como boyas en el río: te mantienen dentro del canal.

REACCIONES ANTE LAS CRÍTICAS

Cuatro reacciones comunes al conflicto en la iglesia Mateo 18.15–20; 1 Juan 3.16–18

Las personas que le temen al conflicto comúnmente responden a los desacuerdos de una de las maneras siguientes:

1. Sobre-espiritualizándolos. Un líder cristiano me llevó aparte luego de un intenso esfuerzo por resolver una contienda enconada en la iglesia. «Supongo que todo este énfasis por poner las cosas al descubierto no es tan malo —comentó—, pero realmente no creo que nos haga ningún bien. Lo que esta iglesia necesita no es diálogo; necesitamos ponernos de rodillas y orar, confesar nuestros pecados, y enderezar nuestro corazón delante de Dios. ¡Eso terminará con nuestros conflictos!»

2. Negándolos. La tensión había paralizado a los ancianos de una congregación durante meses. Dejaron de comunicarse unos con otros y en vez de ello, hablaban con los demás miembros de la congregación acerca de su frustración. Cuando convocamos a una reunión para que los ancianos pudieran comunicarse directamente, la miembro que más se distinguía por sus intervenciones bruscas, comenzó con una negación. «No pretendo decir mucho —declaró ella con aire de superioridad—. Estoy aquí porque se me pidió que viniera. Pero le he entregado todo esto a Dios. No tengo problemas con nadie aquí, y no entiendo por qué todos siguen inquietándose y quejándose.»

3. Trivializándolos. ¿Por qué no pueden estas personas ser un poquito más maduras? — se quejó el presidente de la junta de una iglesia acerca de una reciente riña en la congregación —. Hay gente que se está muriendo de hambre, estamos rodeados de almas perdidas, y nosotros nos destrozamos unos a otros por detalles ridículos. ¿Por qué malgastamos nuestro tiempo en estas protestas insignificantes?

4. Tropezando con la culpa. «Siento como si fuera un fracaso como pastor cuando hay discordia en la iglesia —confesó un ministro angustiado— tal vez no estoy ejerciendo el liderazgo apropiadamente.»
Las personas que responden de una de las maneras arriba mencionadas tienen algo en común: asumen que el conflicto es algo negativo y destructivo. Si bien las heridas son muchas e innegablemente reales, estas suposiciones provocan lo peor en otras personas. Cada uno de estos enfoques bloquea la comunicación e intensifica los sentimientos de desesperación, incomprensión e ira.
La pregunta no es si estamos en desacuerdo, sino cómo lo estamos. Si entendemos las Escrituras, la historia de la iglesia, y la experiencia humana correctamente, no nos veremos en la necesidad de decir:
«¡Ay, no¡ ¡otra vez!» Debemos tener el valor de decir: Bueno, ¿qué nos va a decir Dios esta vez?

 

¿CÓMO MANEJAR LAS CRITICAS?

Siete pasos bíblicos y prácticos 1 Corintios 13.4–13; Hebreos 12.14, 15
La crítica viene con el liderazgo. He aquí algunas maneras de enfrentarla:

1. Anticípese a la crítica específica. Todo líder capaz conoce a los «líderes claves» dentro de un grupo y a menudo les habla con anticipación, consiguiendo su apoyo o escuchando sus críticas antes de una reunión. No se puede iniciar una reunión sin saber cuál será la votación.

2. Asuma que la crítica es lógica. Siempre es mejor asumir que la crítica de una persona es sincera.
Dependiendo de la base de la cual parte la persona, la crítica es completamente lógica. La clave es entender esa base. Por lo tanto, para trabajar con las críticas de las personas debemos conocer sus creencias profundas, sus tendencias, sus experiencias, sus posiciones teológicas y, especialmente, la posición de su ego.

3. Limite la crítica que usted aceptará. Un líder debe saber cómo limitar la crítica que él o ella aceptará.
Muchas veces he permitido que la crítica negativa de una solapersona me impida ver a las otras cien que están de acuerdo.

4. Haga de la crítica constructiva parte de la cultura. Ya que va a haber críticas, conviene hacer que la crítica constructiva se transforme en parte de la cultura de la iglesia. Toda organización bien dirigida debe tener una cultura establecida, afirmada, comprendida y con la que se esté de acuerdo. Esto no incrementará la cantidad de críticas; más bien, canalizará la crítica existente para que ésta logre algo valioso.

5. No convierta la crítica en una cruzada personal. A menudo ante la crítica levantamos una cruzada personal, pero hay muchas acusaciones intrascendentes a las cuales no vale la pena prestarles atención, ya que estas caen por su propio peso.

6. Admita que se ha equivocado. Trato de ver en cada crítica razonable una oportunidad para revisar mi posición. Aunque las Escrituras son infalibles, los líderes no lo somos.

7. No tome venganza. Es importante personificar la tolerancia y evitar toda retribución.

(Fuente: Página web JesusDios)

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